Gallinero no de teatro

gallinero

…..lo que mola es verme salir del gallinero con veinticuatro huevos por medio de internet y los  satélites. Pero tú Marcos sabes que eso es mentira, que es solo un pensamiento, un delirio.

Pues mire doctor a mi déjeme con mis gallinas, a las cuales pondré cintas de colores para diferenciar unas de otras y escribiré sobre ellas, y mientras usted se ríe y se deleita viéndome en su compañía, yo escribiré sobre ellas para hacerlas famosas, la de la cinta azul es Locuela, la de la cinta verde es Panadera, la de la cinta roja es cabaretera, la de la cinta blanca es Arcoiris.

Y ese, ese que canta es Perico el gallo, Perico el gallo no deja de contar siempre la misma historia, cuando se le tiro al amo a la cara y casi le saca los ojos, el amo lejos de matarle, admiró su valentía y arrojo y le permitió seguir viviendo en el corral. Cuenta que se ha pasado por la piedra a ciento cincuenta gallinas, algunas de ellas africanas y otras pollas nanas. Perico el gallo a su edad, aún se sube a la tapia a cantar a las seis de cada mañana.

A doce quilómetros, Aquilina la zorra, pues también merece tener nombre, está muerta de hambre; no le queda otra que asaltar algún gallinero. Aquilina debe cruzar la autovía.  Aquilina muere en el intento, deja su sangre en la carretera, deja su cuerpo aplastado. Aquilina ha muerto sin haber roto un plato. Ese conductor le salvó la vida a Perico el gallo pues a su corral iba Aquilina.

Sígame con su satélite hasta el escondido valle en que florecen perales ladera abajo hasta el río, escuche (ah, no puede) el traquetear del tren de las cinco al otro lado del río. No puede escucharlo, NO PUEDE ESCUCHARLO

¡Yo soy tu siquiatra, yo no te sigo a ninguna parte, yo no tengo satélite! ¡Tú no eres el ombligo del mundo y ni yo ni nadie te ve desde arriba cuando meas, encorres a tus gallinas, recorres tus lugares preferidos! ¡En este mundo todos estamos solos, “el hombre está solo” y cada uno tiene que asumir esa soledad. Ve haciéndote a la idea,

ESTAS SOLO.

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¡Solo!, eso es terrible, no puedo estar solo, ¡NO PUEDO ESTAR SOLO EN EL MUNDO!

No llores, pues, una vez aceptada nuestra soledad tendemos puentes hacia otras personas (las que queremos) para tener una relación, para mitigar nuestra soledad. Se puede decir que reconocer nuestra soledad es el primer paso para intentar ponerle fin para dejar de estar solos. Quien nunca asuma su soledad jamás tendrá relaciones satisfactorias, solo acercamientos fallidos, conversaciones vacías, huidas, fugas del miedo de su cobardía.

Marcos Hernández Gutiérrez.

Participante Taller de Blog

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