El Stretching

El stretching es una gimnasia suave, cuya finalidad principal es el estiramiento muscular y la elasticidad de las articulaciones. Su traducción de inglés a español, sería equivalente a “estirando”.

A diferencia de la gimnasia tradicional, en la que se practican movimientos dinámicos, el stretching se basa en la elasticidad: la posición de alargamiento, a la que se llega lentamente, se mantiene durante un cierto tiempo. Como idea, se acerca al yoga, del que exagera algunos conceptos, porque también la práctica del stretching influye sobre la respiración y sobre la relajación y la percepción de nuestro propio cuerpo.

Igual que para practicar el yoga, el ejercicio del stretching sólo es eficaz si aprendemos a escuchar a nuestro cuerpo y si trabajamos de acuerdo con él, aceptando sus límites, sin forzar el movimiento. Por todo ello, resulta evidente que la concepción que forma su base sea de tipo individualista e introspectivo.

 

Y no puede ser de otra forma, puesto que todos somos distintos: distintos en cuanto a estructura, soltura y fuerza; lo que cambia de un individuo a otro son los músculos.

Éstos permiten moverse a una persona y están unidos a los huesos por medio de los tendones; en cambio, los ligamentos por su parte tienen en las articulaciones una función de sujeción.

 

 

A pesar de que los movimientos cotidianos nos parecen instintivos, en su mayor parte los hemos aprendido. Para que un movimiento sea posible, es necesario tener un cierto tono muscular que, si por el contrario se convierte en excesivo, se puede transformar fácilmente en tensión muscular.

 

Esta tensión muscular no queda registrada al principio en el cerebro, así se va acumulando, desequilibrando el físico.

 

En el caso de convertirse en patológica, pone rígidas las articulaciones limitando, en consecuencia, su movimiento.

 

Son muchos los beneficios que puede aportar la práctica del stretching. Mantiene elásticos los músculos, los tendones, el tejido conjuntivo y, simultáneamente, previene los tirones, fracturas y accidentes de varios tipos; además desarrolla mucho la flexibilidad.

 

En general da fuerza y energía a todo el sistema muscular y, en consecuencia, ayuda a combatir el estrés, porque disolviendo los nudos musculares nos permite relajar todo nuestro físico.

 

Cuando los músculos están rígidos y contraídos, consumen mucha más energía de la necesaria; en pocas palabras, se cansan, por lo que volviendo a ponerlos en situación de ligereza, llevándolos a su natural elasticidad, encuentran de nuevo la fuerza y vitalidad que le son más necesarias para su correcto funcionamiento, lo que repercutirá, sin duda alguna, en el bienestar corporal.

 

Junto a la mayoría de los ejercicios, se encontrará el músculo con que se está trabajando, para que cada uno pueda elegir por sí mismo aquello de lo que tenga necesidad su cuerpo.

 

Fuente: “Stretching: estiramientos para tonificar el cuerpo” de Valentina Romano. Ed. Libsa.

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