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Prácticas externas universitarias de Terapia Ocupacional

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Jenni y Paula alumnas en prácticas

 

La Terapia Ocupacional es una profesión sociosanitaria que, mediante el uso de la ocupación y de las actividades (Actividades de la Vida Diaria, Laborales y de Ocio y Tiempo Libre), busca conseguir el mayor grado de autonomía e independencia posible, con la finalidad de promover el bienestar y la calidad de vida de la persona.

Tercero de Terapia Ocupacional es el primer curso en el que los alumnos realizamos nuestra primera toma de contacto con el mundo laboral mediante las prácticas externas universitarias. En esta ocasión, uno de los recursos que hemos podido conocer es la UME de Salud Mental de la Fundación Rey Ardid.

Para nosotras, Jenni y Paula, alumnas de esta carrera, la experiencia ha sido gratificante porque durante estas prácticas hemos podido conocer la función de un terapeuta ocupacional en ésta área, así como el funcionamiento de este centro y de los talleres que se imparten en el mismo. Destacan especialmente el taller ocupacional, el taller de deporte, el taller de memoria y tiempo libre en el ordenador… entre otros.

Durante estas prácticas hemos podido comprobar la importancia que puede llegar a tener una actividad significativa para una persona y, al mismo tiempo, la eficacia de Terapia Ocupacional en este área en concreto.

 

Post by Jenni y Paula

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IMPRESIONES DE MIS PRÁCTICAS EN REY ARDID

 

Hace tres meses me confirmaron que iba a empezar a hacer las prácticas en el lugar que había escogido. Pero por suerte, no sabía todo lo que iba a conocer en la Fundación Rey Ardid, ni lo que iba a cambiar mi pensamiento acerca de todo lo que se hace allí.

El primer día que llegue estaba muy nervioso, no conocía a ninguna persona que tuviera un trastorno mental grave, por lo que no sabía cómo eran esas personas, ya que únicamente conocía lo que todos hemos oído sobre las personas con un problema de salud mental o lo que las películas muestran. Por lo que por un lado creía en todos esos mitos que existen sobre las personas con un trastorno esquizofrénico o sobre los trastornos de personalidad, es decir, que son personas agresivas y que no se puede hablar con ellos. Pero estaba muy equivocado, y todos esos mitos y leyendas son completamente erróneos.

Todos tenemos prejuicios acerca de estos trastornos y creo que se debe hacer una completa sensibilización acerca de estas personas, porque puedo confirmar, absolutamente, que son personas normales con las que he establecido una relación, con las que he hablado como hablo con amigos y personas conocidas. Son personas que tienen vida y que hacen todas las actividades diarias de la vida cotidiana que hacemos todos aquellos que consideramos, o considerábamos, que no tenían una vida social sana. Sin embargo, estas personas están cruzándose con nosotros por la calle en todo momento, están en los supermercados comprando la comida que quieren cocinar, están en la peluquería, en los cines, en los teatros y en el parque paseando tal y como lo hacemos todos. Además, el mito acerca de su agresividad es totalmente falso, y esto lo puedo confirmar una vez que he estado con ellos durante varias semanas, estando con ellos en el parque o hablando con ellos mientras fumábamos un cigarro. Es cierto que en ocasiones pueden estar más activos, pero, ¿quién no se activa más y se pone algo más nerviosa cuando pasa algo que no nos gusta? o, ¿cuándo no nos podemos poner algo más violentos cuando nos sentimos atacados por otro? Además, cuando algo de nuestra vida cotidiana no entendemos, ¿a quién no le crea cierto estado de angustia? Creo que estas preguntas dejan muy claro que no son personas diferentes, y que como se acaba de leer, son personas.

Una vez que estás con ellos durante varias semanas, ya te das cuenta de su personalidad y de lo humanos que son, de que son cariñosos y de que les preocupan los problemas que a todos nos preocupan, que has llamado a tu hermano y que aún no sabes nada de él o que tienes demasiadas cosas que hacer durante la tarde y no sabes si te va a dar tiempo a todo. Pero todo esto que he explicado, debo decir, que lo puedo decir gracias a las personas que trabajan allí día tras día con estas personas, por la labor que llevan a cabo con ellos, lo cual considero que es algo que se debe valorar. Y gracias a ellos he podido ver todo este ámbito como se debe ver, con una visión normal de lo que es, y no creyendo todos esos mitos que se han creado en nuestra sociedad, porque:

“¿Quién se considera completamente una persona normal?” 

Sergio Lázaro

Prácticas externas 3º psicología, Teruel

Prácticas en el CRAP

Que ha supuesto mi estancia, como estudiante de prácticas, en el Centro de Día de la Fundación Rey Ardid y que impacto ha tenido en la evolución de mi experiencia y opinión como estudiante y como ciudadano hacia las personas diagnosticadas de trastorno mental grave.

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Cuando llegue por primera vez al Centro de Día hace un año tenía claro que era un centro de rehabilitación y atención psicosocial. Cual fue mi sorpresa al descubrir que mis tutores de Grado no me habían informado que este centro estaba dedicado al trastorno mental grave. “¡GRAVE!” pensé yo. No había estudiado este colectivo en la carrera a pesar de estar en 3º de Psicología. “¿Serán como en el las películas? ¿Agresivos? ¿No se puede hablar con ellos con normalidad porque viven al margen de la realidad?”. Esa fue mi primera impresión, nerviosa a la par que curiosa. Para más inri, al salir del despacho del psicólogo me cruce con un usuario, el cual me involucró en un delirio que estaba teniendo en ese momento, “¡Dios mío!” Ese fue mi primer día de prácticas.

Después de esto, tuve la oportunidad la permanecer en el Centro de Día durante ochenta horas gracias al programa de Practicas Externas del Grado. Durante este periodo pude empezar a conocer a los usuarios de este centro, incluso pude visitar el Club Social y Espacio Visiones. Amables, educados, sociales, activos, sobre todo agradecidos… Todos cogen el autobús por las mañanas desde su casa para venir al centro, siguen una agenda de trabajo diario, después vuelven a su casa, incluso algunos viven de forma independiente.  El que no tenía un expediente académico de instituto mejor que el mío tenía un historial de vida lleno de trabajo y esfuerzo. Al finalizar este periodo me dije: “¡Que equivocado estaba! Y que falsos son los mitos imperantes en la sociedad sobre este colectivo”.

Al siguiente año académico, ¡4º año de Grado! Estudié, casualmente, una asignatura llamada Trastorno Mental Grave. Provechosa experiencia que me permitió aunar datos teóricos con lo visto en el centro de prácticas. Mi conclusión final fue: “Una persona con trastorno mental grave posee cierto deterioro en determinadas áreas que afectan a su vida cotidiana, lo cual supone una dificultad, que no un impedimento. Con ayuda psicológica y farmacológica esa dificultad puede llegar a volverse invisible al ojo del ciudadano sin trastorno”.

Después, tuve la suerte de poder volver al Centro de Día. Esta vez gracias al programa de Prácticum de doscientas cuarenta horas. Grata sorpresa el que se acordasen de mí y se alegrasen de verme. Esto me permitió estrechar el contacto con los usuarios ya conocidos y con nuevos a través de entrevistas y talleres. Incluso poder observarles en un ambiente diferente al del centro, como fue en una excursión. Es increíble como el hecho de estar con ellos fuera de cuatro paredes con un ambiente clínico provoca en ellos un impulso brutal que muestra su verdadera forma de ser. Sentido del humor, preocupaciones filosóficas, gusto musical, hobbies muy sanos. Nada diferente al de un ciudadano de a pie (o incluso más ejemplar), al cual le comentas “…Trastorno mental grave…” y te contesta “¡GRAVE! ¿Cómo en las películas? ¿Los que son agresivos? ¿Con los que no puedes hablar?”.

Pablo Gil García, alumno 4º año Grado de Psicología UNIZAR